Un cumpleaños diferente

En unos días es mi cumpleaños. El año pasado, por estas mismas fechas, estaba viajando a México.

Un viaje especial por distintas razones. Hacía mucho que no viajaba, era un viaje grupal con un propósito muy específico: conocer cómo se celebra en México el Día de Muertos y aprender de su cultura. Además, mi cumpleaños caía en el medio del viaje.

Tenía muchas expectativas y mucha curiosidad.

Lo primero que me llamó la atención fue ver una ciudad llena de color, de vida. Comercios, calles, hoteles decorados con altares con fotos de los que ya partieron, rodeados de las hermosas flores de cempasúchil de color naranja vibrante.

Por todas partes se respiraba un clima de celebración. Puestos de artesanías representativas, dulces típicos como las calaveritas de azúcar, pan de muerto. También hombres, mujeres e incluso niños maquillados de catrinas y disfrazados.

Después del shock inicial, mi primer pensamiento fue: “¡Qué maravilla! Celebrar la vida de los que ya no están. Recordarlos con alegría”. Tan diferente a cómo vivimos ese día aquí, en Uruguay.

La visita a la Isla de Janitzio, recorrer su cementerio y ver a tantas familias allí con sus niños, tomándose el tiempo para decorar las tumbas con flores, colocar retratos de sus seres queridos, velas, poner la música que le gustaba, sus comidas favoritas, es sin duda una forma de honrar a los que ya no están y recordarlos con amor.

Eso mismo hicimos nosotros, los viajeros, en otro lugar. Un ritual muy hermoso para honrar a nuestros familiares fallecidos. Todos debíamos llevar fotografías de esas personas y algún objeto que los representara.

Eso sucedió el día de mi cumpleaños. Una mezcla de emoción, gratitud y de esa alegría contagiosa del pueblo mexicano.

Este viaje me dejó un montón de aprendizajes sobre sus tradiciones. El más importante es que el amor de los que se fueron sigue vivo en mí, en el recuerdo. Como dice la película Coco: “Solo se muere cuando se olvida, y yo nunca te olvidaré”.

Si les gustó esta historia, ¿les gustaría que en las próximas publicaciones les comparta otras cosas de la maravillosa cultura del Día de Muertos? ¡Los leo en los comentarios!

En la foto, estoy yo junto a una Catrina en el Zócalo de Ciudad de México.

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